‘Sí, Espíritu Santo, consúmeme hoy en tu amor. Penetra en mi corazón y en mi alma, uniéndome al Sagrado Corazón de nuestro Señor y al corazón eterno de nuestro Padre’.’
El Espíritu Santo dice ahora, “Sí, hijo mío, ven a mí y emprenderemos el vuelo hacia nuevas alturas de amor. Y elevaré tu alma para mi gloria y la gloria de Jesús y de nuestro Padre.
Como siempre ha dicho Jesús, deja que tu corazón cante una nueva canción de amor por nuestros hijos”.”
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados y sálvanos del fuego del infierno. Lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Sí, Señor mío, condúceme humildemente cada día al pie de tu Cruz para tomar la mano de tu Madre, donde un día dijiste: “Hijo, ésta es tu madre” y “Madre, éste es tu hijo”, para que interceda.
Oh Santa Madre, Oh María, Madre de Dios, sé mi fuerza en este mundo en el nombre de Jesús.
Espíritu Santo, consuélame de tal manera que vea la gloria de la Santa Cruz elevarse en preparación de la Segunda Venida de nuestro Señor, llamando a todas las almas a arrepentirse y a volver sus corazones a Dios nuestro Padre y a Jesús. Por ti, que eres el consolador, mueve tu Espíritu por toda la tierra para tocar los corazones de las almas más necesitadas de la misericordia de Dios’.’