‘Sí, gracias por traerme aquí, Señor. Por llamarme a través de tu Espíritu para estar presente contigo en la belleza de esta noche. Las aguas del océano conmueven mi corazón’.’
“¿Qué deseas, hijo mío, pues te daré todo lo que me pidas?”.”
‘Como te he dicho muchas veces, solo deseo amarte, permanecer puro y santo en tu gracia. Ser santificado por tu misericordia. Y arrepentirme y ofrecerte mi corazón cada día para vivir en un estado eterno de amor, donde siempre pueda encontrarte.
Pido perdón por todas las formas en que te he ofendido y por no cumplir con todo lo que me has pedido. No soy capaz de superar mis debilidades, pero tú me haces fuerte.’
“Hijo mío, siempre buscaré fortalecerte en mi amor. Ahora, descansa en paz y ofrece tu alma a mi misericordia. Estoy contigo y te guiaré.
Sí, hijo mío, te guiaré con mi amor. Ven ahora y descansa. Descansa en mi corazón por toda la eternidad. Y yo estaré presente para tomarte de la mano esta noche.”
‘Mientras mi corazón proclama tu gloria, Señor mío, me gustaría tomar tu mano. Para que al recibirte, reciba la plenitud del amor del reino de los cielos’.’