“Hijo mío, que la misericordia de mi amor llene tu corazón en este día, para guiarte con alegría y todo lo que darás a aquellos con quienes te encuentres. Confíamelo todo”.”
‘Sí, mi Señor. Te pido que me ayudes en los preparativos de mi misión a Chile. Ayúdame a cumplir con todo lo que hay que cumplir para partir en el momento oportuno. Y te doy gracias por todas las cosas buenas.
En el Salmo 34 dice: “Busqué al Señor, que me respondió, y me libró de todos mis temores”. Señor, sáname, líbrame, guíame y condúceme a oponerme al miedo y a caminar con valentía, confiando y creyendo en los milagros que Tú puedes realizar. Especialmente en este camino de los más necesitados de curación -física, mental y espiritualmente- y necesitados de tu esperanza sanadora.
Y te pido, Espíritu Santo, que me concedas ahora la sabiduría en la reunión que tendré ahora y las de más allá, para el discernimiento, para el conocimiento y para la paz de confiar todo en este momento a tu consuelo y a la voluntad de Dios nuestro Padre, para que me ayude.
Sí, necesito tu ayuda y necesito que la alegría de tu esperanza me sostenga’.’
“Hijo mío, permíteme guiarte como deseo. Permíteme entregarte todo mi corazón y, al hacerlo, que tú me confíes tu corazón en este día.”
‘Te pido, oh Santo Padre, fuerza y valor, y que la gloria de tu voluntad se cumpla con gran alegría y paz.
Sí, rezo por la alegría en todas las cosas. Porque Pablo dijo: “La alegría del Señor es nuestra fuerza”. Y que tu alegría cumpla todo lo necesario para tu santa voluntad. Renueva mi mente, renueva mi corazón y límpiame en tu santa misericordia de los ataques del maligno, que dijiste, Señor, desea robarnos nuestras gracias y bendiciones, nuestra paz.
Te quiero. Guíame como desees’.’