“Sí, hija mía, alégrate y actúa con amor en todo momento para experimentar mi verdadera bondad. No permitas que tu corazón se desanime ni cedas el poder de mi Espíritu Santo a nadie. Confía en que mi Espíritu te guiará”.”
‘Sí, Espíritu Santo, entra en mi corazón y guíame hacia el amor eterno de Jesucristo, hacia la humildad y la paz, hacia la obediencia, la fortaleza y la confianza. Señor, te doy gracias porque hoy derramarás sobre mí tus gracias y bendiciones. Amplía mi horizonte. Mantén tu mano sobre mí, querido Señor, y protégeme del mal para que no cause daño a los demás’.’
“Recuerda la tarea que debes cumplir por Sofía, hijo mío, y ella hará algo bueno por ti. Llámala ”padre” con amor hoy mismo, y él te guiará con alegría por haber recibido mi palabra».”