Nuestro Padre dice, “My son, I am crying out with tears of love and hope for my children to turn their hearts away from the darkness of sin, to repent and to love me. This is all that I ask of my children: to love me, their Father, and to love one another for the sake of their salvation.
But the world continues rejecting me, to not live in the light of my love but to live in the darkness of pride that leads to sin and hatred for their brother. By not seeking to love me in the moment of each new day, in the miracle of life that I have given them. And seeking not to repent, but to live according to their own will, not my will of holiness and light that produces light, joy and peace within us all.
Sin embargo, sigo llamando a mis hijos, con gran paciencia y misericordia, al arrepentimiento y a la conversión para que me amen.
Sí, derramo lágrimas de amor que la humanidad no ve porque, en su desobediencia, no me prestan atención. El orgullo provocó la mayor caída de toda la creación, que se materializó en Lucifer. Y ahora la batalla entre la luz y la oscuridad continúa.
Envié a mi único Hijo para que fuera un sacrificio por el perdón de vuestros pecados. Ofreced cada día vuestros corazones al pie de la Cruz, con humildad y alejados del orgullo, buscando la santa misericordia de la Preciosa Sangre de mi Hijo para que perdone, sane y purifique, y así os redima mediante el poder de su resurrección, el poder de la luz sobre todas las tinieblas y de la vida sobre la muerte. Para que vuestros corazones vivan en paz, alegría y armonía según mi voluntad.
Sí, hijo mío, canta mi grito de amor por mis hijos. Sé mi voz de amor para la humanidad a través de las palabras santas y puras que te entrego. Ama, hijo mío; es el único camino y la única vía hacia la redención y la salvación para la vida eterna.
”Os quiero a vosotros y a cada uno de mis hijos. Venid a mí y no tengáis miedo, pues soy un buen Padre de esperanza misericordiosa».”