Nuestro Padre dice, “Hijo mío, reza hoy por la paz en el mundo. Reza por la paz con todo tu corazón”.”
‘Sí, Padre, ahora rezo unido a tu corazón por la paz en los corazones de tus hijos. Por una paz que se plenifica al amarte y al tratar de cumplir tu voluntad siguiendo el ejemplo de Jesús, tu voluntad que es amor y misericordia para toda la humanidad. Que tu amor y tu misericordia se derramen hoy sobre el mundo entero’.’
Ahora estoy teniendo una visión del Espíritu Santo, que, en forma de niebla, se desplaza por el mundo para ungir los corazones y las almas de los hijos de Dios.
“Gracias, hijo mío, y escucha lo que te dice mi corazón. Solo hay un camino hacia la paz, y es amar a nuestros hermanos y hermanas. El amor lo llena todo, y sin amor, el mundo seguirá viviendo en un estado de conflicto tanto interior como exterior”.”